Toda práctica espiritual que pueda ser llamada como tal debe inducir un proceso de autotransformación que dé sentido a la existencia y nos conduzca hacia una experiencia vital más auténtica y, en definitiva, más feliz. Estoy convencido de que la meditación, junto con una simplificación de nuestro estilo de vida, puede ser dicha práctica.

Mi intención no es solo hablar de meditación, sino también sobre nuestro estilo de vida. Concebir la meditación como una práctica aislada del resto de nuestras actividades diarias carece de sentido. Por supuesto, también pienso dar mi opinión sobre los temas de actualidad que llamen mi atención. En estos artículos me gustaría ofrecer un punto de vista basado en la apreciación holística de la vida que la meditación ayuda a desarrollar.

Para qué vamos a engañarnos, ya existe una cantidad abrumadora de información sobre la meditación procedente de todo tipo de fuentes, desde gurús con coleta y sayos que se autoproclaman iluminados, hasta las tradiciones que siguen practicando de modo riguroso y auténtico diversas técnicas tradicionales procedentes generalmente de Oriente, pasando por los que se anuncian por todas partes garantizando la iluminación mediante métodos que suelen mezclar lo cuántico con los ángeles y que supuestamente funcionan activando vete tú a saber qué ondas cerebrales (y todo en veinte minutos y por el módico precio de…)

En vista de lo cual, ¿hace falta alguien más escribiendo sobre el tema? Probablemente no. Sin embargo, todos tenemos nuestro punto de vista y experiencias únicas que pueden ser útiles a los demás, aunque solo sea para evitar que tropiecen en las mismas piedras. Además, desde un punto de vista personal, estoy seguro de que mi práctica también se puede beneficiar en esta interacción.

Yo llevo meditando a diario los últimos catorce años, cinco de ellos como “profesional” (si así se le puede llamar a un monje budista). Esta modesta pero sincera práctica  es la que considero me habilita para hablar del tema y para ser de utilidad a aquellos interesados en este práctica. Lo dicho no quiere decir que haya alcanzado cierto estado mental privilegiado, ni mucho menos, ni tan siquiera que haya llegado a vislumbrar el ilimitado potencial que todos poseemos. La meditación es un proyecto de vida y no una solución mágica contra todos los males; sin embargo, cuanto antes nos pongamos a ello, antes podremos comenzar a experimentar su capacidad liberadora y potenciadora de la creatividad.

Si lo has intentado antes pero te pareció que la meditación no era para ti, o estás meditando pero sientes que tu práctica se encuentra estancada, es muy posible que también puedas encontrarle alguna utilidad a la perspectiva diferente y fresca que me gustaría ofrecer en este blog.

Si, a pesar de todo, decides que la meditación no es para ti, siempre podrás encontrar información de utilidad sobre el modo de hacer más auténtica y enriquecedora nuestra vida a través de su simplificación, discutiendo sobre temas mundanos o espirituales, acerca de la naturaleza, los hábitos (buenos y malos), y todo lo que la realidad del momento vaya sugiriendo.

Bienvenido.

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