prayercandle (http://www.cominghome.org.au/)

La educación de la juventud es un elemento clave en la formación de individuos felices integrados en sociedades armoniosas. En mi opinión, exponer a los jóvenes a técnicas de meditación adaptadas a sus capacidades es de vital importancia para equilibrar la extrema importancia que se le otorga a la capacidad racional y analítica en los sistemas educativos actuales.

Para los niños más pequeños, incluso 5 minutos de meditación guiada podrían ser suficientes, mientras que para los niños más mayores se podría llegar hasta los 10 minutos.

Para los adolescentes, la meditación CM de media hora podría ser muy adecuada, y de hecho lo probé con un grupo de ellos. Su respuesta fue muy positiva, a todos les gustó precisamente por la diversidad de técnicas que evitaron la sensación de aburrimiento que les suelen producir las técnicas tradicionales.

Otra observación personal es la de que a los niños les encanta postrarse, siempre y cuando se presente como una actividad divertida, nunca como un castigo (algo que desafortunadamente he presenciado en algunos monasterios).

En definitiva, CM podría ser modificada para hacer accesible de modo progresivo la meditación a los niños y adolescentes, sin duda con mejores resultados que las técnicas tradicionales basadas en prolongados periodos de meditación sentados.

Esta reflexión sobre niños y adolescentes también es aplicable a los ancianos ya que, debido a su delicada condición física (y a menudo mental), no pueden soportar largos períodos sentados con las piernas cruzadas sobre un cojín o concentrados mentalmente. En ese caso, lo más adecuado sería que el hemisferio interno de CM se realizase mientras permanecen sentados en una silla.

Los ejercicios deben adecuarse a la condición física, y las postraciones se pueden limitar a inclinaciones del cuerpo, como reverencias. En cuanto al resto de los sectores, podrían quedar como en el diseño original.

CM puede ser introducido como una práctica de meditación que complemente programas de recuperación de adicciones. El núcleo de la metodología utilizada en grupos como Alcohólicos Anónimos es el reconocimiento de un poder superior que les confiere la fuerza necesaria para superar la adicción, generalmente conocido como “Dios” o “Ser Superior”. El sentimiento de impotencia y culpa, y su redención por la fe en Dios es un mecanismo bien conocido en psicología. Pero es precisamente este punto donde muchos de los que se acercan a este tipo de programas encuentran un gran obstáculo, especialmente si no están inclinados hacia actitudes religiosas. De hecho, se han alzado voces críticas ante lo que se asemeja demasiado a una “secta”. La meditación cubre la necesidad de un poder superior sin necesidad de dios o divinidad alguna aparte del conocimiento auténtico que se descubre y desarrolla a través de su práctica.

Sentarse a meditar sin más no es fácil para individuos con graves problemas emocionales y baja autoestima. Estas personas, cuando tratan de interiorizar en sus mentes, en lugar de encontrar calma, a menudo encuentran lo contrario, como consecuencia del afloramiento de los contenidos de una consciencia excesivamente afligida. Por tanto, una mayor orientación se hace necesaria, como sucede en CM, ya que cada cinco minutos hay una llamada de atención y una afirmación que es una forma de pensamiento positivo.

Existen programas que han introducido la meditación para presos de larga duración con resultados espectaculares, como por ejemplo los de este enlace (en inglés; gracias Jaleh por enviarlo).

Además, CM es accesible a cualquier persona desde la primera vez que se practica, y, dada la combinación integral de sus prácticas, colabora en el proceso de recuperación no solo mediante el fortalecimiento de una psique debilitada, sino como un enfoque mucho más global que incluye tanto a la mente como al cuerpo.

La meditación no es una práctica budista, al menos en el sentido restrictivo que algunos pueden tener de la religión; al contrario, está abierta a ser adaptada a cualquier camino espiritual y diseñada deliberadamente para que resulte lo más inclusiva posible; de hecho, tendría serias dudas sobre la autenticidad de la práctica espiritual de cualquiera que, independientemente de sus creencias o ausencia de ellas, ofreciese alguna objeción sobre la base de argumentaciones doctrinales al diseño de CM. (Por cierto, la foto de los niños meditando pertenece a una iglesia cristiana de EE.UU.).

La dificultad más grave que preveo en toda la estructura de CM es la práctica de la postración. Los cristianos protestantes debido a razones históricas, los cristianos católicos a causa del concepto de “idolatría”, y los ateos bajo la sospecha de que se trata de un gesto que devalúa la dignidad personal, pueden ofrecer resistencia a postrarse. Ya sea porque pertenecen a estas categorías o por cualquier otra razón, cualquiera que se sienta incómodo con esta práctica puede sustituirla por otra, como por ejemplo la de juntar las palmas. Si se es capaz de dejar a un lado estas reticencias, uno puede descubrir en la postración una de las técnicas espirituales más eficaces que existen.

 

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