El tiempo vuela, como se suele decir, y este blog cumple su primer año de vida. Sesenta posts, aproximadamente uno a la semana, en los que al echar la vista atrás me doy cuenta de que, casi sin quererlo, me he dedicado a recordar historias y anécdotas que pudieran guardar, no lo sé, alguna enseñanza. En torno a los 200 lectores semanales (en español e inglés) me parece un volúmen de visitas más que interesante (lo seguiría siendo independientemente del dato).

He recordado el cumpleaños (como recordaré los futuros, si los hay) debido a que el blog lo inicié la semana en que se produjo aquel terrible tsunami de Japón (11 de marzo de 2011).  Entonces escribí un post sobre la tragedia en el que deseaba que el desastre nuclear no acabase fatal, e ignorando el número de víctimas que se produjeron. Un año más tarde sabemos que las víctimas fueron casi 20 000… Namo Amita Butsu (breve plegaria budista en japonés).

En cuanto al debate de la energía nuclear, debemos recordar las manifestaciones en Japón, las zonas de exclusión, los alimentos sospechosos de ser demasiado radioactivos, y sobre todo el miedo a vivir con el cóctel de centrales atómicas, terremotos y tsunamis. Dato: 3 000 personas trabajan al día de hoy en Fukushima para evitar filtraciones… tardarán 25 años en poder retirar el combustible, y otros 15 más en desmantelar los reactores… y “afortunadamente no pasó nada”. ¿Existe realmente el debate?

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