A woman pastes cow dung cakes on a wall as her grandson Sanju peeps from a hole in Molaya village

El viaje en tren hacia el norte, de Patna hacia Siliguri a través de las planicies gangéticas, no ofrecía gran variedad de paisajes: poblados paupérrimos con las típicas construcciones de ladrillo o adobe.

Me fijé en que numerosas fachadas poseían cierto parecido a la de la Casa de las Conchas de Salamanca. Tardé en identificar que “la decoración” era en realidad ¡tortas de boñiga de vaca! Una vez secas, las utilizan como leña.

Las vacas producen combustible, leche, fuerza motriz, calor en invierno y más vacas. ¿La razón por la que se consideran sagradas?

Desgraciadamente, como consecuencia del extraño mecanismo por el que la inteligencia humana se bloquea ante todo aquello que toca la religión —la que sea— estos pobres animales “sagrados” pululan famélicos por todas partes.

Miré por la ventanilla y vi a unos mozalbetes metidos hasta la cintura en una laguna, fregando con mimo a una oronda vaca. La imagen rezumaba vida. La vaca sagrada, pensé.

Anuncios