sikkim-tourist-places-gangtok-marketTras el multitudinario recibimiento de los niños de Gangtok, mi amigo continuó ascendiendo hacia lo alto de la ciudad. En cambio yo preferí quedarme apostado en un repecho, como un francotirador a la espera de la comitiva presidencial.

Cuando la cruz de la mirilla de mi corazón se centró sobre la limusina, apreté el gatillo. Una bala invisible impactó de lleno en su objetivo, sólo que, en lugar de plomo mortal, el proyectil se componía a partes iguales de compasión y justicia.

Unos días más tade, el presidente de la India se reuniría con el de China para declarar abierta la frontera de Sikkim, ¡cerrada desde hacía más de cuarenta años! Curiosa coincidencia.

Romanticismos aparte, dicho gesto político era la triste rúbrica con la que reconocían un Tíbet chino y un Sikkim indio.

 

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