rumtek-monastery (photo by Wanphai Nongrum)

rumtek-monastery (photo by Wanphai Nongrum)

Las señas de identidad de Sikkim están asociadas a la figura del místico Padmasambhava, más conocido como Guru Rimpoche (literalmente “Apreciado Maestro”). Este extraordinario personaje propagó por toda la región himalaíca la versión más esotérica del budismo, allá por el siglo VIII, curiosamente coetáneo del gran místico japonés Kobo Daishi.

Al igual que Kobo Daishi en Japón, Guru Rimpoche es reverenciado en Sikkim como un gran santo. La presencia de monasterios budistas en esta región —reforzada recientemente por el trágico éxodo de tibetanos— viene por lo tanto de muy antiguo. Uno de dichos monasterios es Rumtek, a pocos kilómetros de Gangtok (la capital de Sikkim), y residencia oficial del “otro” Karmapa. Lamentablemente, a este Karmapa no lo pudimos conocer por encontrarse de viaje.

Los guardias armados apostados en torretas, y el letrero con la prohibición de acceder al templo portando armas de fuego, nos resultaron sumamente inapropiados para un monasterio. Sin embargo, la confluencia de la tensión entre los gobiernos indio y chino sobre asuntos relativos a asilos políticos, aunada a la del cisma producido por la aparición de dos candidaturas a Karmapa, en cuya controversia subyacen feas implicaciones económicas y políticas, explican las medidas de seguridad.

Una vez superada la primera impresión, Rumtek resulta acogedor, y los numerosos niños monje correteando por sus amplios patios y terrazas consiguen que uno se olvide enseguida de los turbios asuntos de los adultos.

Uno de los niños poseía un rasgo facial considerado muy auspicioso, que hasta entonces yo interpretaba metafóricamente: un largo penacho blanco natural en el entrecejo. Lástima de cámara de fotos, pensé.

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