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En La odisea, Homero nos cuenta las aventuras y desventuras de Odiseo (Ulises en su versión romana), desde que se va a la guerra de Troya hasta que vuelve al cabo de veinte años a su Ítaca natal.

Que una de las primeras obras de la literatura sea para muchos la mejor no deja de ser paradójico: ¿habremos progresado algo los humanos en los últimos tres mil años?

Como todas las obras maestras, La odisea se ofrece a múltiples interpretaciones. En este artículo, yo voy a profundizar en su significado espiritual: La odisea es el mapa que nos lleva de vuelta a nuestra verdadera naturaleza.

Esto es lo que representan los protagonistas:

  1. Odiseo: el anhelo espiritual por reencontrarnos.
  2. Penélope (la fiel esposa): nuestra pureza inherente.
  3. La diosa Atenea (consejera): nuestra sabiduría innata.
  4. El dios Poseidón (némesis): nuestro subconsciente.
  5. Los pretendientes de Penélope: el uso ordinario de los sentidos y los malos hábitos, siempre malgastando nuestra riqueza espiritual, constantemente soliviantando y acosando nuestra paz interior para satisfacer los apetitos sensuales.
  6. La ninfa Calipso: nuestra zona de confort, la cual debemos abandonar para embarcarnos en el largo viaje de regreso a nuestro verdadero hogar a través de las aguas de la mente.
  7. Las aventuras marítimas: las pruebas que hemos de superar para lograr nuestro objetivo.

Jean_Veber_-_Ulysses_and_Nausicaa,_1888

La imagen de Odiseo llegando agotado y desnudo a la isla de los feacios es una de las de mayor carga simbólica del libro. El hombre se echa en la tierra, se cubre de hojas y descansa en un sueño profundo. Nuestro antigua personalidad ha de morir para renacer renovados.

Odiseo le narra a los reyes feacios la docena de reveses que, desde que partió de Troya hace diez años, lo han llevado hasta allí:

  1. Odiseo y sus hombres saquean una ciudad costera de los cicones, pero estos no le obedecen cuando les urge a partir lo antes posible y como consecuencia sufren numerosas bajas cuando son expulsados por refuerzos (avaricia)
  2. En la isla de los comedores de lotos pierden completamente el interés por su búsqueda (pereza, uso de drogas)
  3. En la isla de los cíclopes han de cegar al gigante de un solo ojo Polifemo (el “yo”) para escapar de la cueva donde quiere devorarlos. Vivimos en una cueva gobernada por un bruto miope: nuestro ego. Para librarnos de su tiranía, debemos librarnos de todo egoismo y arrogancia. Por eso Odiseo se llama a sí mismo “Nadie”. Lo que parece un simple juego de palabras está cargado de significado (Polifemo pide ayuda gritando que “nadie” lo está matando). El mensaje se enfatiza cuando, una vez se hacen a  la mar, Odiseo comete el error de jactarse de ello y revela su verdadero nombre (orgullo, vanidad). Enfurecido, el gigante hunde varios barcos con las rocas que lanza y exige venganza a su padre, el dios de los mares Poseidón
  4. El dios Eolo les da una bolsa de vientos sellada con la que casi alcanzan Ítaca, pero la tripulación la abre antes de su debido tiempo (precipitación, ansiedad)
  5. Son diezmados por los laestrigones, una tribu de rudos gigantes caníbales (locura, demonios interiores)
  6. La hechicera Circe transforma a parte de la tripulación en cerdos. Con la ayuda del dios Hermes, Odiseo evita sufrir el mismo destino, pero Circe lo seduce y Odiseo no quiere partir (caer en “estados placenteros”)
  7. Visitan el inframundo Hades para entrevistarse con el vidente Tiresias. Allí Odiseo se encuentra con varios muertos, entre ellos al arrepentido Aquiles y a su afligida madre (estados de ánimo depresivos)
  8. Las sirenas —híbridos de pájaros y mujeres— atraen a los marineros con sus canciones para devorarlos. Para evitarlas, la tripulación se tapona los oídos con cera y Odiseo pide que le aten al mástil (tentaciones)

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  9. Deben navegar entre Escila y Caribdis: una roca con un enorme monstruo de seis cabezas y un torbellino furioso. ¡Qué gran metáfora del incesante ciclo (torbellino Caribdis) de existencias en los seis reinos (monstruo de seis cabezas Escila)! Los seis destinos son: Infiernos y fantasmas en el inframundo, animales y humanos en el mundo, y titanes y dioses en el supramundo. (Este episodio representa la condición de encontrarnos atrapados en el terrible ciclo de nacimientos y muertes)
  10. A pesar de la advertencia del sabio Tiresias, la tripulación mata al ganado del dios Sol para saciar el hambre. El ganado del Sol es el Zodiaco (en griego “rueda de los animales”), el camino luminoso que va del toro de Tauro a la cabra de Aries (sacrificar lo espiritual en favor de lo material)
  11. Zeus los castiga por matar al ganado del dios Sol. Odiseo sobrevive al naufragio, pero la ninfa Calipso lo retiene como su amante en una isla (complacencia, comodidad)
  12. La última aventura que Odiseo le narra a los reyes feacios es la que le lleva hasta su isla después de sobrevivir milagrosamente a una terrible tormenta provocada por Poseidón. Esta es la última prueba que mencioné al principio, no tanto un peligro como una conclusión. Representa la “muerte mística”, morir y renacer en vida.

Los feacios reconocen el linaje real de Ulises y le colman de tesoros antes de llevarlo de vuelta a su isla natal. Nuestra transformación interior es el mayor de los tesoros que podemos conseguir.

Ulises regresa a Ítaca disfrazado de vagabundo. No podemos restablecer nuestra autoridad sin estar preparados para ello. Debemos ser humildes y proceder con cautela.

La prueba en la que Ulises es el único capaz de disparar su arco es el punto álgido, simbólicamente hablando, del libro. Sentado, el héroe dispara una flecha que atraviesa doce hachas colocadas en hilera. En meditación, disparamos la energía que atraviesa los centros de consciencia (chakras) que se alinean en la columna vertebral (ver artículo: Odiseo y las doce hachas).

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Con la ayuda de su hijo Telémaco (fruto de la unión entre el anhelo espiritual y la pureza interior) y un par de leales pastores (control de los apetitos), Ulises masacra a los pretendientes y a las sirvientas corruptas de su casa y revela su identidad a Penélope. Con natural autocontrol y sin traza de impurezas, reconectamos con nuestra verdadera naturaleza y recuperamos el dominio de nuestro cuerpo y mente.

Ulises y Penélope se acuestan juntos en una cama tallada en un gran olivo milenario. Nuestra auténtica naturaleza es eterna, imperecedera, siempre presente.

La odisea concluye con el reencuentro entre Ulises y su padre Laertes, quienes, con la ayuda de Atenea, derrotan a los familiares de los pretendientes que vuelven para vengarse. La muerte del padre del cabecilla de los pretendientes representa el fin definitivo de nuestros malos hábitos, cortados de raíz en su origen. La transformación es irreversible.

Al fin sellan la paz. Ha llegado el momento de servir a la familia y a la sociedad, de poner nuestra sabiduría al servicio de los demás. El objetivo último de la vida no es rehuirla sino integrarnos en ella plenamente, de modo altruista y generoso.

Si esta interpretación te ha parecido interesante, te animo a leer alguno de mis libros, en los que interpreto de manera similar los mitos más antiguos de la humanidad.

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