Escrito por Manuel Vega

Detrás del curriculum de cualquier persona siempre hay una amalgama de virtudes y defectos, y yo no soy una excepción.

Esta es la trayectoria (parabólica) de mi vida:

  • En 1967, nací en Astorga (León), bajo el signo de Géminis.
  • En 1990, me gradué en Ciencias Químicas por la Universidad de Alcalá de Henares en Madrid.
  • En 1996 obtuve un doctorado por la Universidad de Oviedo (Asturias), si bien toda la investigación la realicé en el Instituto Nacional del Carbón (CSIC), también en Oviedo.
  • En 1997, crucé el océano y me trasladé a la Universidad de Berkeley (California, EE.UU.), para investigar sobre biomateriales, donde permanecí unos 3 años.
  • En 1999, salté otro océano todavía más grande para acabar en Japón, donde trabajé como investigador asociado en la Universidad de Nagoya durante otros 3 años más, en el campo de los nanomateriales.
  • En noviembre de 2002, hice lo que siempre había soñado (y sospecho que muchos de vosotros también): renuncié a mi trabajo, regalé todas mis pertenencias (salvo una bicicleta y un saco de dormir) y salí de viaje sin rumbo fijo. Viajé en bicicleta por todo Japón, e incluso hice el peregrinaje de los 88 templos alrededor de la isla de Shikoku. También viajé por la India y Nepal.
  • Después de un año de vagabundear por el mundo, decidí asentarme en un monasterio budista perteneciente a la tradición china, en California (Ciudad de los Diez Mil Budas, CTTB, al norte de San Francisco).
  • Permanecí como postulante durante un año y como novicio otros cuatro años más, en CTTB y en monasterios de Canadá y Berkeley (Instituto de las Religiones del Mundo).
  • En mayo de 2008, decidí no dar el siguiente paso, que era el de ordenarme; en su lugar, regresé a la vida de laico.
  • Los últimos tres años los he dedicado a escribir, acerca de todo un poco; desde una novela autobiográfica hasta varios libros sobre misterios de civilizaciones antiguas (mi pasión).
  • Ahora, marzo de 2011, siento que ha llegado el momento de volver a conectar con la sociedad, y pensé que el formato de blog podría ser un buen vehículo para ello. El tiempo lo dirá.

A lo largo de este blog, compartiré algunas de mis pequeñas historias para ilustrar lo que nadie debería repetir, y también, por qué no, algunos de los logros de los que me siento más orgulloso y que son también los más simples, como mi firme decisión de respetar la naturaleza y los animales. Me encantan los animales (lástima que no se conecten a Internet… aunque algunos comentarios hacen que a veces lo dude), por lo que vivir como vegano fue una decisión de lo más natural y sencilla. Ese fue el primer paso, en 1998, que inició la revolución personal que, a pesar de las continuas recaídas, todavía me impulsa a seguir adelante en mi búsqueda.